CHEFCHAOUEN – EL PUEBLO AZUL
Descubre Chefchaouen y sus mágicos rincones teñidos de azul, uno de los pueblos más entrañable de todo Marruecos. Visitar sus calles te dejará con la boca abierta
Chaouen está situada en un enclave privilegiado a los pies de la cordillera del Rif, el Norte de Marruecos, es una ciudad que ha sabido combinar a la perfección la llegada del turismo con la autenticidad. Chaouen es una de las joyas de Marruecos, es como encontrar un trozo de Andalucía entre las montañas del Rif. Uno de los puntos más atractivos del norte de Marruecos con lugares como sacados de cuadros, Casas blancas y azules que ofrecen estampas de una belleza extraordinaria hacen que Chaouen se conozca como la ciudad azul de Marruecos.
Chaouen se fundó en el siglo XV por los bereberes que crearon esta encantadora Medina, la cual acogió a los moriscos y judíos que fueron expulsados de España tras la caída de Granada.
Cuál es la razón de esta tonalidad de azules?
Hay varias hipótesis pero las que más fuerza cobran son dos. Por un lado, existe la creencia que el color azul espanta a los mosquitos y esa era la posible razón por la que se pintaron las casas de Chefchaouen. Por otro lado, se cree que fueron los judíos los que empezaron a pintarla de azul para distinguirla del color verde, representativo de la cultura musulmana, y que tantas veces podemos ver en las puertas y ventanas de Marruecos. Sea cual sea la razón, es uno de los pueblos más bonitos que he visto en mi vida!!!
Es una ciudad pequeña, encantadora, acogedora y un oasis de tranquilidad si la comparamos con otras ciudades de Marruecos.
No tengáis miedo a perderos, a salir de las calles principales. Desviaros por sus calles pequeñas, por sus callejones y descubriréis las verdaderas maravillas que este pueblo tiene escondidas.
Y si os perdéis, basta con preguntar a sus amables habitantes y os indicarán como llegar a la plaza principal. La gente en Chefchaouen es encantadora y muchos de ellos hablan español, sobre todo la gente más mayor. Todo se debe a una cuestión histórica, ya que desde su fundación este pueblo ha mantenido una relación muy estrecha con España.
El fundador de la ciudad, Moulay Ali Ben Rachid, se enamoró de una noble española que se convirtió al Islam. Al casarse se quedaron en Chefchaouen y él le prometió a su esposa que el pueblo se parecería a Vejer de la Frontera, de donde era la joven. De ahí la similitud de Chefchaouen con los pueblos andaluces.
Si nos fijamos en la historia más reciente, en el siglo XX, las tropas españolas tomaron la ciudad y todo el norte de Marruecos a raíz del Tratado de Algeciras. Por lo que Chefchaouen perteneció a España hasta 1956, cuando Marruecos se independizó.
Esta es la razón por la que muchos habitantes hablan español y por la que podemos ver muchos carteles en nuestro idioma, como los carteles que anuncian el nombre de las calles.
Un paseo por Chaouen
Lo mejor que puedes hacer es perderte por sus callejuelas azules. La Medina es el núcleo principal de la Ciudad, sus calles de piedra forman calles azules y blancas llenas de silencio y tranquilidad. Las tiendas artesanas y los restaurantes de esta zona recogen la esencia del norte de África en un lugar de ensueño. En la antigüedad se encontraba amurallada por lo que Chaouen se divide en siete barrios.
Comenzaremos la visita por el barrio Er Rif Andaluz, donde encontraremos una vista muy bonita en la Plaza del Majzén. Desde aquí podemos acceder a la Uta el Hammam, la plaza más importante de la ciudad, rodeada de cafés y restaurantes y donde destaca la Mezquita Kebir y la Kasbah, ¡construida en el siglo XV!, por Moulay Ismail y que esconde en su interior unos jardines andaluces , así como un Museo Étnico donde se puede admirar la Cerámica del Rif, Trajes Regionales, Instrumentos de música y Baúles de Madera. Bordeando la mezquita y bajando llegaremos a la Mellah, el barrio judío y posteriormente al barrio de Es Sueca, donde encontraremos numerosos comercios de tejidos y artesanía.
Cruzando ese barrio llegaremos al de los zapateros, aquí encontraremos la mezquita Sidi Buhansa. Volviendo a subir a la plaza Uta el Hamman accederemos al barrio Es Sok, una zona de asentamiento de los moriscos en el siglo XVII, en este barrio destaca la Plaza de Huata con una impresionante fuente y la Mezquita del Suk. Cruzando el barrio del Rif Andaluz, por la Plaza Uta Hamman, pasaremos por el fondak Chfichu hasta la plaza Kenitra la que se caracteriza por un diseño muy peculiar en su pavimento.
En dirección a la montaña visitaremos el barrio de En Onsar, la plaza de Zaituna y el olivo centenario que alberga en ella. Cuando salgamos de la Medina por la puerta de Bab Onsar, un auténtico espectáculo visual nos espera. La fuente de Ras el Ma con sus cascadas, piscinas naturales, molinos y lavanderas formando un maravilloso jardín andalusí. En la montaña podremos ver una peculiar mezquita, la de Bouzzafer.
UN PASEO POR CHAOUEN ES ALGO QUE NO TE PUEDES PERDER !!
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